martes, 24 de octubre de 2017

"Castilla", de Manuel Machado


El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
- polvo, sudor y hierro - el Cid cabalga.

Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas, el postigo
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca,
en el umbral. Es toda
ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.

«¡Buen Cid! Pasad... El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El Cielo os colme de venturas...
En nuestro mal, ioh Cid!, no ganáis nada».

Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: «¡En marcha!»

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
- polvo, sudor y hierro -, el Cid cabalga.

Manuel Machado escribió “Castilla” en un contexto histórico que había dejado a España humillada. En la Guerra de Cuba de 1898 España sufrió una derrota contundente contra Estados Unidos, perdió las Filipinas y Cuba consiguió su independencia. Un nuevo rey, Alfonso XIII, fue coronado y el país trataba de recomponerse. El poema trata de rememorar los grandes tiempos de España, la Reconquista del Cid, un personaje histórico y legendario.
El poema, que tiene una estructura cinematográfica – cuenta una historia con unos personajes –, empieza a relatar la historia sucedida después del destierro del Cid por el rey Alfonso VI contado en el romance “La Jura de Santa Gadea”. Con una mezcla de versos endecasílabos, heptasílabos y una rima asonante en los pares; el poema comienza relatando con violencia la llegada de unos soldados a lo lejos << en las duras aristas de las armas / llaga de luz los petos y espaldares>>. Sigue la segunda estrofa <<polvo, sudor y hierro>> presentándonos el duro camino de Castilla por el que se acerca el Cid y <<doce de los suyos>> identificándolo con Jesucristo. Mediante una elipsis nos conduce a una posada cerrada a <<a piedra y lodo>>, una hipérbole que se asemeja a los edificios de Castilla, de un tono más marrón y oscuro. En la cuarta estrofa una niña angelical <<oro pálido nimba>> aparece en la posada y con un modelo de recurso retórico impide que el Cid y sus caballeros entren en la casa <<Buen Cid… ¡Pasad! El rey nos dará muerte / arruinará la casa>>. Machado pone en boca de la niña un verso del “Cantar de Mio Cid”: << ¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!>>. El campeador y su séquito, contagiados de ese dolor inofensivo, siguen su camino <<un sollozo infantil cruza la escuadra de los feroces guerreros>>. La épica se cierra con una estructura circular repitiendo la segunda estrofa.

Esta vez la hazaña contada por Machado no es una batalla, ni una conquista, sino que es una gesta misericordiosa, respetar a la niña es respetar al pueblo y ayudarlo frente a un rey ruin. El héroe, esta vez, es uno piadoso frente al Cid guerrero de la Edad Media. Esta es la nueva Castilla que nos presenta Machado. 

lunes, 9 de octubre de 2017

"SUEÑO DE MAIAKOVSKI", de Juan Bonilla

Juan Bonilla Gago (Jerez de la Frontera, 1996) es escritor y poeta, ganador del premio Biblioteca Breve (2003), y del Primer Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa (2014).
En "Sueño de Maiakovski" Juan Bonilla nos acerca a la idea platónica de la poesía útil de Vladimir Maiakovski, pionero del Futurismo Ruso, fue poeta, dramaturgo y revolucionario durante los comienzos del siglo XX. 

SUEÑO DE MAIAKOVSKI
Maiakovski soñaba con el día
en que la poesía se imprimiese en las paredes de la gran ciudad.
Grandes letras borrachas enunciando
verdades como puños, puñetazos de verdad.
Y frases lapidarias exaltando a transeúntes dormidos
o poniendo coraza a los mendigos.
Eslóganes mágicos que susurrasen
a los enamorados lo que sentían aunque no supieran decirlo,
y ofrecieran aliento a los enfermos.
Versos potentes como golpes de luz solar
en el cerebro nocturno de los ciegos.
Versos que fueran
el boca a boca que salva a una bañista
rescatada por un desconocido
de las aguas del tedio y le enseña,
después de salvarla,
lo que vale vivir.

La poesía es útil, soñaba Maiakovski.
es útil como un golpe de kárate que para en seco a un agresor.

En los cafés, de madrugada,
gritaba, se encendía,
y daba bofetadas por doquier:
La poesía es útil si diciendo verdades como puños
da puñetazos de verdad.
Esto decía a carcajadas el poeta Maiakovski.
Y luego se apuntó en el corazón y por un agujero del bolsillo
se derramó el minuto que le quedaba.

La poesía es útil, soñaba Maiakovsi.
Soñaba con el día
en que la poesía se imprimiese
en las paredes de la gran ciudad.
Grandes letras borrachas enunciando verdades como puños.

Y ahora, paseamos por las calles del centro,
y míralo,
esto es lo que nos queda de aquel sueño,
versos fundamentales de la época
gritando en las paredes del ahora:

la chispa de la vida,
just do it,
ahorra o nunca,
imposible is nothing,
¿te gusta conducir?
Hay cosas que el dinero no puede comprar.


La dispositio del poema tiene dos partes fundamentales: las cinco primeras estrofas donde el tema es la poesía de “el antes” y la última estrofa, “el ahora”. La primera parte del poema nos sitúa en la Revolución Rusa (1917) y el Futurismo Ruso. Maiakovsi revolucionó la idea del arte y particularmente la idea de la poesía como algo útil que debería estar a la vista de cualquier transeúnte, en la calle y en las situaciones más ordinarias. “Maiakovski soñaba con el día en que la poesía se imprimiese en las paredes de la gran ciudad.” En la segunda parte del poema se produce un salto temporal al “ahora”. Muestra irónicamente cómo el sueño de Maiakovski ha sido pervertido por el neocapitalismo y no es la poesía lo que abunda en las calles, sino la publicidad que usa técnicas de la poesía, pero no es desinteresada, ni busca ese utilitarismo, sino que es arte interesado en vender. “Y ahora paseamos por las calles del centro / la chispa de la vida / just do it.”
La elocutio del poema se caracteriza por el verso libre, las repeticiones y la personificación. A través de repeticiones crea un eslogan que hace que el lector memorice: “La poesía es útil”. En el poema se personifica constantemente a la poesía: “Grandes letras borrachas” para acercanos más a la idea de las letras que aparecen en los carteles. “Y ofrecieran aliento a los enfermos”, la poesía protege a la gente. Personifica a la poesía para darle utilidad.
“Sueño de Maiakovski” nos muestra la fuerte relación que hay entre poesía y publicidad, la cual se sirve de los artilugios de la poesía para atraer al público, aunque de manera irónica, el sueño de Maiakovski se ha hecho realidad.