Danielle. Así se llama el nuevo
anuncio con guion cinematográfico de la Lotería de Navidad, dirigido por
Amenábar. Es un buen ejemplo de publicidad para una empresa (Loterías y
Apuestas del Estado) que ya tiene un extenso público cautivo. Lo que el
cineasta consigue no es captar nuevos clientes, sino mantener la imagen de la
empresa, la Lotería de Navidad ya es popular, ya es una costumbre, no necesita
publicidad directa y tentativa. El anuncio es uno de esos spots publicitarios
que solo muestran una pequeña parte en la televisión y el público se ve
obligado por la curiosidad a verlo en internet u otra plataforma. Usar un
director famoso como Amenábar es un reclamo para el público, aunque también es
caro para la empresa.
Danielle es uno más de esos
cuentos de navidad que hemos heredado de Dickens, pero está muy bien realizado
si pensamos en las tres fases de toda historia (inventio, dispositio y
elocutio). La historia que nos relata el anuncio toma elementos de la
literatura tradicional de los cuentos de navidad. Primero se trata de un tópico
habitual de la cultura popular, es decir, la trama se basa en una historia de
amor, chico encuentra a chica, la pierde y la vuelve a encontrar, produciéndose
en ese último encuentro una hipérbole emocional. Además, incorpora un elemento
fantástico, un extraterrestre que a su vez es un reclamo porque el personaje
está protagonizado por una actriz famosa. El resto de la historia se basa en
elementos reales para hacerla verídica al público como cualquier otra obra de
literatura. Ejemplos de estos elementos reales son el costumbrismo español (los
churros, el jamón, la Lotería de Navidad), el perro (que añade más
sentimentalismo), el joven protagonista con el que nos identificamos (tiene un
trabajo muy precario, chapurrea el inglés, es de clase media…). El fin último
es contar el anuncio como un cuento de navidad, desde el punto de vista de un
narrador con el que nos identificamos. Las primeras escenas del corto ya atraen
la atención con la llegada del extraterrestre, así la gente se interesa
convirtiendo el anuncio en un boca a boca, y no hay mejor publicidad que la que
se difunde por si misma.
El significado del
corto publicitario es que el amor prevalece a la lotería, así se crea el
eslogan: “el mayor premio es compartirlo”. Se está vendiendo la lotería como
una costumbre más, una tradición española de la que todos somos partícipes. La
idea es mantener su imagen.
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