domingo, 17 de diciembre de 2017

"Los lápices de IKEA" de Fernándo Beltrán

Hotel Vivir (2015) es el poemario donde se incluye el poema "Los lápices de IKEA" de Fernando Beltrán, poeta ovetense que abandonó su trabajo como creativo publicitario para dedicarse al curioso oficio de "nombrador de cosas", así ha acuñado algunos términos como Lloviedo y ha dado nombre a algunas empresas como Rastreator o Amena. 

LOS LÁPICES DE IKEA

Me pregunta de pronto
cuánto crees
que mide nuestro cuarto,
aproximadamente.

Caminaba entonces junto a ella
mirando sin sentir, sintiendo sin mirar
mesas, sillas, estantes...

Nuestro cuarto.
Cuánto puede medir.
Aproximadamente.

Troceo la pregunta
y la repito en alto, muy despacio
taponando aún mi oído de ser padre
tener casa, familia, ser al fin 
como al fin somos todos.

Pero ella es generosa y tarda menos 
en subir a mis nubes que en bajar yo a su tierra,
percibe ya la hormiga en mis dos manos
y me señala al fundo una columna
donde crecen los lápices 
y un enjambre de hombres y mujeres
se quitan la palabra unos a otros
dispuestos a saber cuánto miden sus vidas,

cuánto el pozo, los clavos, los aullidos,
la luz de sus colmenas, el martillo del tiempo,
la terca longitud de algunas noches,
cuánta sed, cuánto hielo.

Escribo atropellado
sobre el margen de un folio
que ahora observo despieza en mil pedazos
un armario que no sabré jamás
si es pequeño o enorme
para ocupar un sitio en nuestro cuarto
entre puerta y ventana,

jamás pensé siquiera en la existencia
del hueco que habitamos cada día
sin manual de instrucciones.

La escarpia del vivir, el berbiquí del miedo
y este lápiz que es breve y afilado
como un sábado en calma
transformado de golpe en una alcoba
difícil de explicar.

Cuánto mide el amor. Cuánto el silencio.

Cuánto mide una vida

aproximadamente.

El poema que mezcla versos tetrasílabos, heptasílabos y endecasílabos, no tiene una rima definida. Es una reflexión sobre los cambios y dificultades que suponen la vida en pareja y la paternidad. El IKEA, esa multinacional sueca sirve de metáfora para esta reflexión porque ya forma parte de nuestras vidas, es el simbolismo de las etapas de nuestras vidas. Las grandes preguntas que se esconden en IKEA en una tarde de sábado. 
A lo largo del poema nos encontramos diferentes recursos literarios como metáforas <<enjambre de hombres y mujeres>> que nos señala como una multitud homogénea. También el uso de la enumeración caótica <<cuánto el pozo, los clavos, los aullidos, / la luz de sus colmenas, el martillo del tiempo...>>. Personificaciones <<la terca longitud de las noches>>. Un cambio gramatical, donde sería necesario un adverbio, pero el poeta nos sorprende con un adjetivo <<escribo atropellado>>. El uso de anáforas <<cuánto mide el amor, cuánto el silencio>>. El quiasmo, la repetición al revés <<mirando sin sentir, sintiendo sin mirar>>. La paranomasia, aliteración con el sonido "f", << tener casa, familia, ser al fin / como al fin somos todos.>>
Lo que el poema transmite no tiene nada que ver con los lápices, sino que transforma una tarde de sábado en la reflexión sobre la vida en pareja, sobre las distintas fases de la vida y las dificultades y el miedo que estas acarrean.
<<La escarpia del vivir, el berbiquí del miedo /y este lápiz que es breve y afilado / como un sábado en calma / transformado de golpe en una alcoba / difícil de explicar.>>

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