domingo, 17 de diciembre de 2017

"Maletas perdidas" de Luis García Montero.

Luis García Montero es un poeta y crítico literario, catedrático en la Universidad de Granada. Pertenece a la generación de los postnovísimos dentro de la corriente denominada poesía de la experiencia que reacciona contra la poesía de los novísimos. 
El poema "Maletas perdidas" fue publicado en el suplemento de moda SMODA del periódico El País el 26 de enero de 2013, dando así más prestigio a la revista y relacionando la moda con la cultura. Un accidente casual como la pérdida de unas maletas se convierte en una reflexión sobre el destino, el amor, el azar y las indecisiones. En el poema predominan los versos heptasílabos y endecasílabos, pero no tiene una métrica o rima definida.

"Maletas perdidas"

Esta mañana sucia de Estocolmo,
después de aterrizar en la perfumería
y en las tiendas de ropa,
estuve barajando la ley de los destinos.
El azar y el espejo
componen un murmullo de chaquetas vacías.
En las costuras duermen
las posibilidades y sus sombras.

En esta primera estrofa el poeta nos sitúa en Estocolmo. La <<mañana sucia>> nos describe un ambiente borrascoso, a la vez que es <<sucia>> porque han perdido las maletas y no tienen ropa limpia. <<Baraja el destino>> hace una reflexión sobre el destino. Intertextualidad, referencia a Borges y su cuento El espejo y la máscara, <<El azar y el espejo / componen un murmullo de chaquetas vacías>>, personifica así a las chaquetas. 

Me he sentado a mirar
la orilla de los cuerpos en humildad de espera,
como al quedarme con tu bolso 
cuando te vas al probador.
Una corriente viva de precios y etiquetas,
minuciosa lo mismo que la lluvia,
ordenará las perchas de lo que no seremos,
lo que vamos a ser,
lo que alguna vez fuimos.
Y todo se reúne en nuestra indecisión.

Vuelve a haber una intertextualidad con referencia a Borges y su soneto "La lluvia", <<minuciosa lo mismo que la lluvia>> personificando a la lluvia, una lluvia "minuciosa" que lo moja todo. En los versos hay dos elementos: uno que se refiere a lo cotidiano <<me he sentado a mirar>> y otro que transciende la realidad <<la orilla de los cuerpos en humildad de espera>>. La ropa se convierte en un símbolo del pasado y del destino, de lo que vamos a ser, de lo que somos <<ordenará las perchas de lo que no seremos, / lo que vamos a ser, / lo que alguna vez fuimos.>> El poeta reflexiona sobra la indecisión sobre aspectos de la vida con la metáfora de la indecisión de qué ropa comprarse.

Por los armarios cruzan las preguntas
con pies de plomo.
¿Qué camisa defiende las verdades del joven
en la prudencia de la piel madura?
¿Y cómo puedo defender tu amor,
buscar amor de hoy en el amor de siempre?

En estos versos, la camisa es una metáfora de cómo las personas cambian sus ideales para mantenerse en la seguridad. La <<camisa que defiende las verdades del joven / en la prudencia de la piel madura>> habla de un joven revolucionario que lucha por consevarse a sí mismo, no solo son dudas sobre qué le sienta mejor, sino sobre cómo mantener esa ideología y cómo mantener el amor.

La ley del probador
nos abre la mirada,
negocia el porvernir en un espejo.

Lo mismo que uno se prueba la ropa, también se imagina las posibilidades vitales. El probador es la metáfora de los momentos de cambio y de sopesar posibilidades.

Así que no conviene despreciar
las maletas perdidas. Los aeropuertos guardan
equipajes fugados
que ayudan a entender la primavera nórdica.

Perder las maletas es un símbolo de ocasión de cambio de vida, empezar de nuevo, reflexionar y olvidar el pasado. El poeta personifica los equipajes <<equipajes fugados>> como esas personas que huyen para emprender una nueva vida. 

Celebremos el día que tiene nuestra talla.
El sol azul sobre los barcos tibios,
la habitación de hotel con ropa nueva,

Se usa la moda como una constante metáfora: <<celebremos que el día tiene nuestra talla>>, el día está hecho a nuestra medida. 

y tú que seas quien decida
lo que voy a ponerme.

En los últimos dos versos se expresa el tópico de la moda, se cree que las mujeres son habitualmente las que deciden qué ropa llevan los hombres. García Montero hace que la voz del poeta se someta así al amor y lo acepta, acepta esa nueva vida en pareja. 




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