jueves, 14 de diciembre de 2017

MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN, MANIFIESTO SUBNORMAL.

Manuel Vázquez Montalbán (1939 Barcelona – 2003 Tailandia) fue un prolífico escritor español que destacó por sus famosas novelas policiacas ambientadas en Barcelona las cuales dieron vida al detective Pepe Carvalho en la década de los setenta. Pero su dedicación como escritor no solo se dio en el género policiaco y la novela negra, sino que es conocido también por escribir una poesía más compleja, crítica y social formando parte de los Nueve Novísimos. También fue el primero en valorar la gastronomía como parte de la cultura e incluirla en sus novelas. Montalbán, militante antifranquista y comunista, se interesaba por dar una nueva imagen a la poesía popular, a la cultura de masas, le preocupaba el mal periodismo y, lo más interesante para nosotros, destacaba su inquietud por la publicidad, la cual veía como un engaño del capitalismo.
Montalbán, al principio de su trayectoria, describía la publicidad como <<un sistema de señales destinado a crear necesidades artificiales>>, un mal invento del diablo, porque por mucho que no gustase la publicidad a los ilustres de la década, no podían negar su efectividad y utilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo la publicidad obtuvo la calificación de arte para él. Un arte que comparado con los demás era demasiado novedoso, pero que ya formaba parte de la cultura, tenía <<un patrimonio propio y una conciencia propia>> y constituía parte de la historia.
En su libro Manifiesto Subnormal (1970), Montalbán escribe un poema publicitario para uno de los nuevos drugstores de Barcelona.
Si Vd. no hace regalos le asesinarán
vea las películas de Losey y convénzase
o regala o muere
y no recurra a la pitillera de oro
o a la mortaja de organdí
oh no,
tampoco recurra a los incómodos plazos
regale o muera
le pagarán con sonrisas y aplazarán su muerte
los relojes del drugstore alargarán su vida
podrá Vd. regalar
el vientre de Johnson o el vuelo de Supermán
collares rescatados de naufragios
muñecos ambiguos como la moralidad
calcetines de Lolita y bolsos de reencuentro
todos dirán que Vd. ha pactado
ha pactado con el diablo de las caravanas
las caravanas vienen a beber al drugstore
y los noctámbulos han raptado a la cover-girl
Vd. comprará en el drugstore
Donde es posible helar planetas y el silencio
Nunca se interrumpe pese al estrépito
Del largo pasillo por donde circula Aladino
Compre, regale, sobreviva
Y además le harán un 10 % de descuento.

El fin del poema es publicitar un tanto por ciento de descuento que ofrece una tienda drugstore de Barcelona. Los drugstores eran un nuevo tipo de establecimiento comercial, ya en auge en los EE. UU. en los años 70, donde se vendía toda clase de cosas de moda atraídas por el consumismo. El poeta juega con la colectiva necesidad que todos tenemos de regalar detalles en determinadas fechas y amenaza con la pérdida de relaciones sociales si no consume estos artículos <<Si Vd. no hace regalos le asesinarán>>. No tiene una métrica ni una rima definidas. Publicita en su poema el arte comercial con alusiones a películas de moda como <<Aladino>> o <<Lolita>> e intenta darles más prestigio que a los productos comunes que se pudiesen encontrar en cualquier tienda local, <<y no recurra a la pitillera de oro / los relojes del drugstore alargarán su vida>>. También recurre a la figura retórica de la paranomasia in absentia <<y no recurra a los incómodos plazos>> haciendo que “incómodos plazos” nos evoque ese anuncio publicitario de El Corte Inglés “cómodos plazos”. El poema es un reflejo de esa sociedad de Barcelona un poco más avanzada ya que el resto del país donde las <<caravanas vienen a beber al drugstore>>, es decir, donde los extranjeros elegían pasar sus días de visita y la americanización estaba en apogeo.




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