Manuel Vázquez Montalbán (1939 Barcelona – 2003 Tailandia) fue un
prolífico escritor español que destacó por sus famosas novelas policiacas ambientadas
en Barcelona las cuales dieron vida al detective Pepe Carvalho en la década de
los setenta. Pero su dedicación como escritor no solo se dio en el género
policiaco y la novela negra, sino que es conocido también por escribir una
poesía más compleja, crítica y social formando parte de los Nueve Novísimos. También fue el primero
en valorar la gastronomía como parte de la cultura e incluirla en sus novelas.
Montalbán, militante antifranquista y comunista, se interesaba por dar una
nueva imagen a la poesía popular, a la cultura de masas, le preocupaba el mal
periodismo y, lo más interesante para nosotros, destacaba su inquietud por la
publicidad, la cual veía como un engaño del capitalismo.
Montalbán, al principio de su trayectoria, describía la publicidad como
<<un sistema de señales destinado a crear necesidades
artificiales>>, un mal invento del diablo, porque por mucho que no
gustase la publicidad a los ilustres de la década, no podían negar su
efectividad y utilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo la publicidad
obtuvo la calificación de arte para él. Un arte que comparado con los demás era
demasiado novedoso, pero que ya formaba parte de la cultura, tenía <<un
patrimonio propio y una conciencia propia>> y constituía parte de la
historia.
En su libro Manifiesto Subnormal (1970),
Montalbán escribe un poema publicitario para uno de los nuevos drugstores de
Barcelona.
Si Vd. no hace regalos le asesinarán
vea las películas de Losey y convénzase
o regala o muere
y no recurra a la pitillera de oro
o a la mortaja de organdí
oh no,
tampoco recurra a los incómodos plazos
regale o muera
le pagarán con sonrisas y aplazarán su muerte
los relojes del drugstore alargarán su vida
podrá Vd. regalar
el vientre de Johnson o el vuelo de Supermán
collares rescatados de naufragios
muñecos ambiguos como la moralidad
calcetines de Lolita y bolsos de reencuentro
todos dirán que Vd. ha pactado
ha pactado con el diablo de las caravanas
las caravanas vienen a beber al drugstore
y los noctámbulos han raptado a la cover-girl
Vd. comprará en el drugstore
Donde es posible helar planetas y el silencio
Nunca se interrumpe pese al estrépito
Del largo pasillo por donde circula Aladino
Compre, regale, sobreviva
Y además le harán un 10 % de descuento.
El fin del poema es publicitar un tanto por ciento de descuento que
ofrece una tienda drugstore de Barcelona. Los drugstores eran un nuevo tipo de
establecimiento comercial, ya en auge en los EE. UU. en los años 70, donde se
vendía toda clase de cosas de moda atraídas por el consumismo. El poeta juega
con la colectiva necesidad que todos tenemos de regalar detalles en
determinadas fechas y amenaza con la pérdida de relaciones sociales si no
consume estos artículos <<Si Vd. no hace regalos le asesinarán>>. No
tiene una métrica ni una rima definidas. Publicita en su poema el arte
comercial con alusiones a películas de moda como <<Aladino>> o
<<Lolita>> e intenta darles más prestigio que a los productos
comunes que se pudiesen encontrar en cualquier tienda local, <<y no
recurra a la pitillera de oro / los relojes del drugstore alargarán su
vida>>. También recurre a la figura retórica de la paranomasia in absentia <<y no recurra a los
incómodos plazos>> haciendo que “incómodos plazos” nos evoque ese anuncio
publicitario de El Corte Inglés “cómodos plazos”. El poema es un reflejo de esa
sociedad de Barcelona un poco más avanzada ya que el resto del país donde las
<<caravanas vienen a beber al drugstore>>, es decir, donde los
extranjeros elegían pasar sus días de visita y la americanización estaba en
apogeo.
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